Si mi vocablo fuera rico,
Podría evocarte tan apasionados versos
Que a tu poder
El mundo quedaría estupefacto,
Por eso, a tu voz, el mundo
Queda sencillamente maravillado,
Y hoy a ti, quiero solamente vitorearte
/una vez más
Y atreverme a entonarte cantos
Llenos de fogosidad.
A ti Señor, que hasta
Ni merecéis estas palabras
Porque no son dignas de ti,
Porque no llenan totalmente lo que
/eres realmente.
Puedo decir que eres todo,
Un todo aberrado y limitado
Y tú eres el todo del propio todo.
Si comparáramos tú amor y el amor universal,
Por conclusión obtendría,
Que solo somos un minúsculo punto,
Que ni un águila pudiese percibir.
Si me planteara la idea de que soy perfecta
Llegaría a la conclusión
De que el hecho de ser perfecto acarrea estar con iguales
Y así afirmar que solo soy imperfecta.
Tú eres insidia para el alma,
Pero no, una cualquiera,
Si no una insidia hervorosa, llena de ti.
Tú, que eres tal; que cupido no podría
Llenar ni en él, ni en ningún hombre,
Ni porque acabase todas sus flechas.
Somos ignorantes ante tú bondad
Y sabiduría,
Nos titularemos reyes,
Pero simplemente porque
Nuestra mente es presuntuosa.
Si quisiéramos verte físicamente
Sabríamos de hecho que no podríamos
Solo somos un trillón de veces
Más pequeños que una partícula
Ante tú señorial majestuosidad
Que sería una lesera intentarlo.
Equivocados si comparamos
La hermosura de tú creación
Con tú propio ser,
Porque llegaríamos a la conclusión
De que eso, ante ti, es vacío y leñoso
Y a un punto podría llegar
Que las palabras infinitas te definieran
Pero no hay palabras que describan tú grandeza,
Ya que en el mundo no hay tal
Y el que queda lo han pisoteado
Y maltratado está.
Mi voz a tu voz es una ramera
En medio de la noche, de la nada,
Buscando un refugio.
Mi música se hace vana
Y es un silbido ruidoso
Que no enriquece el alma.
Tú, Señor eres vida para ella
La vida es una imponderable
Huye de tú belleza.
Ahuyentas mi dolor
Y haces mediante de ti
Un fis de mí.
Eres mi refugio
Mi fortaleza,
Mi tiempo,
Mi respiro,
Mi oración,
Luz de mi vida,
Mi esperanza
Mi futuro
Y mi refugio
Tú señor esperas mi llegada
No me turbo, pues estoy en ti
Contigo, mi corazón es fuerte
Y mi espíritu está escudado,
Contigo, nada malo espero,
Solo puedo obtener bendiciones.
He clamado a ti,
He ido a tú busca,
Te he necesitado,
Y me has escuchado,
Te he hallado,
Y me has ayudado.
A mis grandas penas,
Alivio has dado,
A mis sollozos,
Calmas has regalado,
He aspirado a hablar contigo
Y me regalaste tú canción
Tú fino poema
Y tú abrazo ha llenado
Mí alma y pagado mis furias.
Infinitas gracias doy a ti,
A quien espera
A quien nunca desfallece en búsqueda
De todo ser.
A ti Señor de todo poder
Quien siempre espera nuestra llegada,
Fui con temor
Me has bendecido,
Contigo, a quien puedo temer?
Busco que me llenes cada día,
Cada día encuentro un algo nuevo,
Un gozo y jubilo para mí corazón.
Siempre esperas,
Y yo digo,
Por qué no ir?, por qué dejar que espere?,
Si es la mayor riqueza,
La única esperanza de alegría y verdadera vida eterna.
AMÉN.