viernes 15 de febrero de 2008


Brocados de lencería verde
Bajo tus pupilas ruidosas de alados amores,
Sueños níveos de tus plumas ardientes
Bajo el rocío de tu pétalo desnudo
Vuelco a ti, rendido, me desgasto.
Tus mares gritan como boca enfurecida
Y la rabia de tus vientos me agita la mirada.

Abajo el río de tu sangre fotosintética
Recorriendo tus tallos enfermizos
De olores, fragores y mordiscos asesinos
Por los muslos de tus hojas amarillas,
De tu pezón multicolor que se enreda
En los colmillos de tus serpenteadas
Caderas, y tus muslos llenos de musgo

Y tu alfombra que piso, que destierro
Negra, mojada y de deliciosa comida,
Me envenenas con tus sueños moribundos
Cuántos te he de matar o preciosa mía,
Tú, que bajo el sol brilla tu reino crepuscular
De tus chispas y tu concavidad casta,
Desterrado ante tus garras,
Me envuelvo entre tus ramas y en mi olvido.

PRIMERA VEZ

lunes 7 de enero de 2008


Caminare los besos de tu boca
Que nadie ha besado
Y los atare, fuerte, al final a tu roca.

Cabalgare tu cuerpo surcado
Con risas y con llanto detestado.

Mojare tu rostro
Con mi sangre prisionera.

Viviré tus manos
Con mi ardor candente
Y seguiré tus pasos.

Mostrare tus briznas
Jugaras conmigo
Y eternamente malandanza serás.

Inocentemente caeré
Tu ilusión seguiré

Dentro de ti quedare
Buscare lo que no has ganado
Y a tu puerta traeré
La espera acerba de mi pasado.

Velare mi propio sueño
Y lucharé tus caminos
Cortaré la enredadera
Que me impide ver los rastros
Que dejaste con tu engaño.

POEMA Nº 21





Oh! Angustia
No me mires más
Córtame el corazón
No me hagas sufrir más.

Solloza mi soledad
Grita tú nombre
Mis labios secos.

Mi lívida y doliente
Pide un poco de calor
A su cuerpo
En llamas.

Frío túnel
Que no conduce a nada
Y que solo lava mi cara
Y que además agranda
Mi pena pesada
Vive con él.

Un juego que no tiene reversa
Que mi corazón
No quiso terminar
Que junto a mi alma
No quería empezar
Y que la razón
No actúo
Y que ahora pide
Olvidar mejor y seguir sin sentir.

Pena maldita
Por gloria de un rato
Corazón herido
Por un lejano amor.

Oh! Voluntad y razón
Guardas un río
En mis ojos
Que quiere desbordar
Pero no dejas
Mi corazón pide
Que no quites aquellas barreras
Para no sufrir más.

CASTIGO


Que tu llanto me sirva de almohada
Que no sufre una batalla, ni tempestades enfrente
Que su aroma siga cantando
Un matorral de espinas
Que clavadas, hunden y duele
Pero no se ven aunque estén tan claras.

Dos profundidades
Que al abismo del alma quieren llevar
Angustiosos pasos
Que fuerte caminan por su rostro
Lavado en sangre.

Cuál puede ser aquel veneno
Más fuerte y doliente que esté,
Que será más cruel que lo cruel
Que imaginas sin imaginarte
A lo que evoca aquel pérfido pensamiento.

No mientas
No derrames sangre,
No botes el leño que escondiste
Aunque éste seco, puede brotar nueva vida
No luzcas
Lo que en el fondo de ti
Te asusta y llena de pánico
Un abisal ceñido a tu voz
Aquella prosperidad infinita
Que nunca podrá ser.

Aquella pelea escandalosa
Que trajo vidas lánguidas
Y sin reposo
Un remanso de dulces cantos
Palomas mensajeras
Que no dicen nada.

Agujero que empañas
El papel del fortuito corazón
Que es un amante descubierto y
Sin dolor hace que vibre
Su razón de amar sin amarlo.

SI ME PIDES QUE SEA TUYA

Miro al cielo
Tú sonríes
Poderío que me calma
Brisa que suaviza mi atormentada carga,
Oh! Señor que mis culpas son tu carga
Y me peso es liviano solo por ti
Que en tu regazo encuentro paz
Y en tus palabras sabiduría solemne
Que gozan mis oídos de escuchar.

CARTA A QUIEN TE ESPERA SIEMPRE

Si mi vocablo fuera rico,
Podría evocarte tan apasionados versos
Que a tu poder
El mundo quedaría estupefacto,
Por eso, a tu voz, el mundo
Queda sencillamente maravillado,
Y hoy a ti, quiero solamente vitorearte
/una vez más
Y atreverme a entonarte cantos
Llenos de fogosidad.

A ti Señor, que hasta
Ni merecéis estas palabras
Porque no son dignas de ti,
Porque no llenan totalmente lo que
/eres realmente.
Puedo decir que eres todo,
Un todo aberrado y limitado
Y tú eres el todo del propio todo.

Si comparáramos tú amor y el amor universal,
Por conclusión obtendría,
Que solo somos un minúsculo punto,
Que ni un águila pudiese percibir.
Si me planteara la idea de que soy perfecta
Llegaría a la conclusión
De que el hecho de ser perfecto acarrea estar con iguales
Y así afirmar que solo soy imperfecta.

Tú eres insidia para el alma,
Pero no, una cualquiera,
Si no una insidia hervorosa, llena de ti.
Tú, que eres tal; que cupido no podría
Llenar ni en él, ni en ningún hombre,
Ni porque acabase todas sus flechas.

Somos ignorantes ante tú bondad
Y sabiduría,
Nos titularemos reyes,
Pero simplemente porque
Nuestra mente es presuntuosa.
Si quisiéramos verte físicamente
Sabríamos de hecho que no podríamos
Solo somos un trillón de veces
Más pequeños que una partícula
Ante tú señorial majestuosidad
Que sería una lesera intentarlo.
Equivocados si comparamos
La hermosura de tú creación
Con tú propio ser,
Porque llegaríamos a la conclusión
De que eso, ante ti, es vacío y leñoso
Y a un punto podría llegar
Que las palabras infinitas te definieran
Pero no hay palabras que describan tú grandeza,
Ya que en el mundo no hay tal
Y el que queda lo han pisoteado
Y maltratado está.

Mi voz a tu voz es una ramera
En medio de la noche, de la nada,
Buscando un refugio.
Mi música se hace vana
Y es un silbido ruidoso
Que no enriquece el alma.
Tú, Señor eres vida para ella
La vida es una imponderable
Huye de tú belleza.

Ahuyentas mi dolor
Y haces mediante de ti
Un fis de mí.
Eres mi refugio
Mi fortaleza,
Mi tiempo,
Mi respiro,
Mi oración,
Luz de mi vida,
Mi esperanza
Mi futuro
Y mi refugio
Tú señor esperas mi llegada
No me turbo, pues estoy en ti
Contigo, mi corazón es fuerte
Y mi espíritu está escudado,
Contigo, nada malo espero,
Solo puedo obtener bendiciones.

He clamado a ti,
He ido a tú busca,
Te he necesitado,
Y me has escuchado,
Te he hallado,
Y me has ayudado.

A mis grandas penas,
Alivio has dado,
A mis sollozos,
Calmas has regalado,
He aspirado a hablar contigo
Y me regalaste tú canción
Tú fino poema
Y tú abrazo ha llenado
Mí alma y pagado mis furias.

Infinitas gracias doy a ti,
A quien espera
A quien nunca desfallece en búsqueda
De todo ser.
A ti Señor de todo poder
Quien siempre espera nuestra llegada,
Fui con temor
Me has bendecido,
Contigo, a quien puedo temer?

Busco que me llenes cada día,
Cada día encuentro un algo nuevo,
Un gozo y jubilo para mí corazón.

Siempre esperas,
Y yo digo,
Por qué no ir?, por qué dejar que espere?,
Si es la mayor riqueza,
La única esperanza de alegría y verdadera vida eterna.

AMÉN.

MAÑANA


Solo si despierto
Y tu rostro me adormece.
Solo si te miro
Y me robas un suspiro.
Solo si me quieres
Y mi vida es tu destino.
Solo si compartes
Tus labios con los míos.
Solo si me murmuras
Un respiro de inconciencia
Y me mata tu paciencia
Y tu ironía me cobija.
Solo si es silencio
El motivo de mi llanto.
Solo si te vas
Con una sonrisa moldeada.
Solo si te quedas
Admirando su belleza.
Tan solo con eso
Te quedas con aquello
Por el tiempo que decidas
Solo seré tu querella.
Solo si me quedo con tus dudas
Alma fallir de tu respirar
Fantasías ocultas
Un nuevo amanecer
Un mañana nuevo que no he de recorrer
Besos besas en las brisas tremebundas.

PERITAJE

Y era tú vida con la mía,
Y era tú despertar el momento justo para dormir,
Y era tú sonrisa que me golpeaba el corazón.

Yo no seré feliz. Tal vez no importa
Hay tantas otras cosas en el mundo
Como el hambre de un vagabundo
Como el viento que a mi alma corta.

Y era tú luz con mí oscuridad,
Y era tú tranquilidad mi desesperación
Y era tú canción que retumbaba en mis oídos.

Tan bello como el atardecer en el mar,
Y mi dolor tan grande como la distancia
De la tierra al universo,
Tus manos tan blancas
Como las nubes que surcan el cielo.

Y era tú vida con la mía,
Y era tú despertar el momento justo para dormir
Y era tú sonrisa que me golpeaba el corazón.

Oscuridad que me mira
Y no me deja descansar,
Me alegra el corazón
Cuando veo en su dulce rostro
Un caminito de caballos blancos,
Su cara sostenida por un jardín
De rosas
Cuyas espinas
Son el paraíso.

Y era tú sueño mi obstáculo más bello,
Y era tú piel mi disfraz,
Y era tú mirar mi vulnerabilidad.

El odio que vive en mí
Es la distancia de tiempo
De la creación hasta mí presente,
Y tanto es mi deseo es
Igual a la dulzura del creador.

Y era tú vida con la mía,
Y era tú despertar el momento justo para dormir
Y era tú sonrisa que me golpeaba el corazón.

TUS OJOS

Tus ojos, son veneno para mi vientre.

Ay! Como quisiera,
Tus labios rodarán por mi cuerpo
Que bebieras la miel
Que suda y se vuelve densa
Si me miras.

Tus ojos, desvían el camino
De mis venas
Y mi cuerpo es un panal,
Mis labios un aguijón
Si me besas.

Tus ojos, truncan mi salida,
Tus ojos excitan mi ser
Y ante ti mi corazón empalidece.

Amor, si me besas,
Cuidado, pues no quiero
Que tu lengua se ampolle,
Ni tampoco quiero que tu fuero interno
Se inunde en mi dulce saliva.

Tus ojos son madrugada
Son ansia de mí ser,
Deseas navegar en sus olas.

Tus ojos sólo ven carne,
Deseo, y lujuriosos están,
Llenos de fortuitos besos acelerados
Y su forma, sólo te recita
Versos de asco.

Tus ojos, son virutas,
A mi poder
Encarnecidas.

POEMA Nº 26

Invierno,
Locura en tempestad.
Filo,
Hilo mortuorio de tu alma.
Cadenas,
Donde buscáis refugiarte.
Pesares,
Donde acostáis tu mente.
Oscuro vacío eterno
Donde me decís la verdad,
Donde me contáis tu secreto.
Soledad,
Donde tus angustias me agobian.
Luto,
De dos cuerpos desnudos al azar.
Finos rasgos,
Como las hilachas verdes de amazonas
Y me preguntáis
¿Acaso, soy yo quien tú buscáis?
¿Acaso, soy fruto de tus quejidos
Por buscar un nuevo alguien?.

DIBÚJAME


Dibújame tú pelo
En una malla de oscuridad.
Dibújame el luto ahogado
Del muerto que
Dejaste en aquel asedio
Desenfado
Inútil manera en que
Desenmudeces
Aquella tersura opacada después
Inmóvil sonrisa
Que sigue su camino
Y tropieza
Y muere
Por la agonía de retumbar
En lo más hondo
Que al sentirla Desvaneces.

----


Que del pulso de la tierra me queden ríos
Que de un suplicio me quede ronca la voz
Humeante el cielo de mis espesos senos
De los finitos renglones de tu cuerpo rayado

De lo que escribo con mi pluma de hierro
De lo que marco con ceniza volcánica
En los sueños amargos que te levantaron
Déjame bajar hasta el germen de delicia y
Muérdeme los dedos de ansia y de recelo.

AÚN NO EMPRENDO LA PARTIDA

Hasta tus uñas reviento en vuelo,
Si me despido, déjame bajar hasta tu rincón oscuro
Donde me aguarda la sal y la lujuria del senuelo,
No me dejes pequeña en un sumidero.

Paso tus límites y tus fuegos en carne viva
Y tus valles de metal blindado, tan sumisos;
De tus cordilleras y tus resbaladizos
Vágame señora por tus pechos y tu lengua sugestiva.

Dame tu geografía de comer,
Por pulcra mi señora no me ennegrezca la mirada,
No grite mi señora que aún no emprendo la partida,
Señora, el desfiladero de tus ríos amenaza descender.

PATRIA (A COLOMBIA)

Alta,
sin saber, bondad bañada,
tal vez dañada,
tu mano hombre
que su figura quieres destrozar,
tu mano hombre
que has manchado con sangre
su noble atavío
tu mano hombre
rota, has puesto tarjeta de presentación,
Madre mía
que me viste nacer,
tierra mía,
que engendras
mi linaje.
Tu libertad pisoteada
por tus pies humanos
quienes no ven
tu agobiada presencia;
llevas en el hombro
las tontas reyertas
de la mano enemiga,
el bien no parece mirarte,
te cubres,
te salvas
con el sonriente talento
de tus pobres queridos,
que desde arriba te miran
Con un ¡Lucha!
y yo te miro
desde: ¡vamos juntas!
no debo estar sola,
con todo el orgullo que
los hermanos pacificadores de
obras de amor quieren construir y
maniobrar en tu espesura y sí
Bien puedes gozar de tus
verdes vestiduras enormes.
Implacables no son tus leyes,
menos reina un completo
amor, que aunque falta, si se tiene
pero no se cultiva
como el mal
del que muchos otros
ponen críticas en tu nombre,
te huyen, yo te venero
eres de mí, yo vine de ti.
El poder majestuoso de quien
te forjó no te dejara sola
desde las alturas de donde te ve
no naufragarás
y no morirás
estando viva,
una vida que
cualquiera quisiera robar.
Entrañas maduras y frescas
no tengáis miedo,
ya vendrá tu justicia.

HOMBRE

Eres caricia en el desconsuelo,
desconsuelo que tú ser produce,
éxtasis de nuestro tiempo,
lágrima de nuestros ojos,
rigidez,
serenidad.
Vino pérfido de tú sonrisa,
de tú corazón,
naufrago en el humo
de tú alma.
Eres enseñanza y sabiduría,
flujo de fuerza
y de desespero,
nuestro apoyo,
quizá, un futuro.

Terquedades ocultas,
suspicaces locuras de amor
ideas reprimidas y pesimistas
Que en su morada
el palpitar, permanece
intenso de románticas
Declaraciones.

ERIAL

Nido de fervorosas aguas,
hermoso acantilado de angostos caminos
por donde anda tu alma.

Suave sonido natural
que a mis oídos retumba de placer
que llena de sollozos en su alfombra,
húmedo de alegría
hace que se bañe mi espíritu,
que se haga pura y perenne
ante una ciudad arbolada de tecnología
ahora invisible a mis apariencias
encorada y suave
en mi cerebro, enredado.

A ti, que te empapáis
de la dulce miel natural,
que corriendo va hacia el sur,
tus más tiernos complementos,
El frío abrazador de tú cima
y el resplandecer de tus
aguas claras
y tú presencia,
se me aclara el aliento,
borra de mí el bosque de ladrillo,
inunda mi ser
de verdadera felicidad,
palpitas por tus venas
y el mar tú corazón
agradecido está
de tener como madre
tan hermosa doncella,
decorosa natural.
Afilada por angelicales manos
apreciada por mis ojos,dónde una que se te asemeje.

GATO NEGRO

domingo 6 de enero de 2008

Te pareces al vino fresco
que regó la madrugada de la luna;
tienes el pecho como una mina de carbón,
acalorada entre las volcánicas sales de tus silbidos.

Una pequeña música que acompaña la soledad;
y tú, te mojaste con el viento que pasaba en la mañana,
violaste los templarios rosales que jugaban con mis trenzas,
tomaste el violín y enlazaste su voz con mi tristeza.
Engañaste a los tomates que empaparon de púrpura
el mantel con el que limpiabas la herida del cuchillo.

Deslizaste tu mano por Marte
y sigiloso, robaste el manantial de las sirenas,
empapaste con hielo los mares y los ríos,
desnudaste la flor marchita del desván,
no puedes dar nada, gato negro.

Te entregas como estrella a su infinito
y te pierdes como átomo, frondio, a mi vista;
engrandeces los pastos de madera,
me elevas tanto como los soles de las guitarras.

Quiero pasearme por tus venas,
por tus campos olvidados,
por tus muelles habitados de risas y de llanto;
quiero pelar las habas de tu cuello
y comer la savia de tu pelo;
fundaste mis secretos con tus besos
y a raudales desnudaste los astros diminutos de mi cuerpo;
no eres nada: ni vino, ni fresco, gato negro.

POEMA Nº 8

Tu cabello azabache
Como la noche
Enredadas en el canto allende
De las estrellas titilantes.

Bendito el aire
Si lleva entre tus alas
El aroma Potosí de mi amor.

Bendito el ponto
Que con su ímpetu imperecedero,
Guarda el llanto derramado
Ignoto, que incólume mi pensamiento.

Incoar la vida,
Para olvidarte a ti,
Y mi oriente será
Enaltecido por el oropel de tu ser.

He vivido orlándote
constantemente y
estatuyéndote afanosamente y
me he esteriotipado el corazón en el palpitar
y así perdiendo mis ojosentre la maleza de tu cuerpo.

ENTRE SÁBANAS

Eres la masa que mi cuerpo da forma,
el camino urbano que andan mis manos,
la lengua desierta que absorben las curvas,
la odisea y la corriente que no saben gemir.

Eres la aurora atardecida,
la maleza andada, vendida y gobernada.
Eres la nube moldeada entre pechos y refugios.
Tienes un abdomen negro y enredado
en el que me pierdo, naufrago y reverbero;
una astilla incrustada en la abertura
pequeña, opaca y sonrojada.

Eres la primicia de grutas encontradas,
una revuelta entre las sábanas,
una oleada de salvajismo animal,
una crisis de nervios ahogados
en tu parte más viril y erguida;
una espalda que se confunde con
el fuego genital de tu mirada
acechante, gentil y delicada.

Llevo dos picos pequeños
y entumidos entre la fuerza
brutal y espesa de tus dedos;
un camino diseñado entre piedras,
entre bocas y entre fresas, quizá también
entre chocolate y leche condensada.

Eres un crepúsculo robado e inventado
nada particular e importante
para un gusto desafinado y desentonado.
No eres mucho más que un papel
sucio, olvidado y empolvado por el tiempo.

SIN NADA QUE ESCRIBIR

No quiero encontrar el mundo,
Que el mundo me encuentre a mí.
Quiero vaciarme en las estrellas
Dibujarme en la luna
Morder un pedazo de sol.
La lluvia…
Mugre pléyade que rocía
Hasta convertirse en un río
Al fundirse con las arterias
Que unen mi corazón al vacío.

No quiero morirme un instante
Sino que la eternidad muera en mí.
Así, tan lento como se marchitan
Los pétalos de piel que se desprenden.
Hay un corazón hambriento, sediento,
Moribundo…

Blandir la espada,
Filo, no cortáis como el rayo al cielo
Cortáis como lágrima a la mejilla.
¡Muérete, soterrada humildad!
Pues no te pago para llorar
¿Viste lo que cayó del cielo?
Ni es blanco, ni se parece a Dios.

No quiero morirme
Es que no sé cómo vivir
Tú sabes amado sol, ¿Cómo vivir?
Quiero matar la palabra
Que me ha sometido a sus vejámenes.
La palabra es una ramera
Tan lastimera, pútrida
Es una maldita hipócrita.
No quiero morirme un instante
Sino que la eternidad muera en mí.
Las horas se me perdieron en el tiempo
Me moriré ayer sin encontrarlas.
Quiero copiarme de Neruda
Es que mis palabras no sirven de nada.

Espero que no haya rimas
Son odiosas a mis oídos desesperados
No quiero negarme un instante de silencio
El silencio y yo somos sinónimos.

La mugre no desaparece, no muere
¡Abajo las escobas!,
No soy yo más que un insuperable
Nimiedad entre las babosas
Bacterias infelices que cubren
La tierra pavorosa.
¿No me tienes, acaso
En tus sucias manos, muerte?
Toma mi sombrero y anota un gol
¡Maldita muerte!
Has ganado una vez más…
Que sepa usted muy bien antes,
No quiero morirme
Solo dejar de respirar,
Dejar de latir, dejar de pensar,
Dejar de amar,
Pero nunca me rendiré a perder mis sueños,
En conclusión: irme a otro lugar
Pero eso sí, que la eternidad no me alcance.

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